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La práctica del Zen consiste en tomar conciencia del momento presente, percibiendo la realidad tal y como es. Aquí y ahora. Es todo. Es muy simple. Desafortunadamente, hemos acostumbrado nuestro cuerpo y nuestra mente a hacer todo lo contrario. Debido a la formación que hemos recibido y a la influencia que ejercen los medios en nuestra sociedad, nuestra conciencia está permanentemente distraída, adormecida. En otras palabras, estamos dormidos. Al practicar el Zen debemos ser concientes de que estamos dormidos y de esa forma preparamos nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestros sentidos para poder despertar. Constantemente estamos siendo bombardeados por diferentes mecanismos que nos distraen, produciendo en nosotros reacciones automáticas, casi involuntarias. Hay innumerables distractores en nuestra vida; por ejemplo, la familia, la educación, las religiones, los amigos, el trabajo y muchos otros. Pero quizás el caso más fácilmente reconocible sea el de los medios de comunicación, ya que su objetivo principal es llegar a la mayor cantidad de gente posible, y para ello utilizan todos los recursos posbiles (siempre que sean tolerados por las leyes), sin importarles realmente las consecuencias de estas acciones. De esta forma, los medios utlizan ciertas estrategias para atraer a las masas, seduciéndolos y prometiéndoles una vida cómoda, divertida y sin sufrimiento. Los medios masivos se nutren de la publicidad y la publicidad es engañosa. Generalmente lo que hacen es promover un estilo de vida hedonista, en busca de la satisfacción de los placeres, consintiendo así nuestros egos y adormeciendo cada vez más nuestra conciencia. Por eso uno de los primeros pasos en la práctica del Zen es observar nuestros pensamientos, observar nuestras reacciones. Se dice que un hombre sabio no reacciona, sino que "acciona". Las reacciones casi siempre provienen del ego, y no de la conciencia. Por eso es importante colocar mucha atención y cuidado a todo lo que pensamos, decimos y hacemos. Hay una historia que ilustra perfectamente la importancia de esto: << Un día un hombre dijo al maestro Zen Ikkyu: Maestro, "¿tiene la bondad de escribirme algunas máximas de la sabiduría más alta?" Ikkyu tomó inmediatamente su pincel y escribió la palabra "Atención". ¿Eso es todo?, le preguntó el hombre. ¿No va a añadir alguna cosa más? Entonces Ikkyu escribió "Atención. Atención". Bueno, comentó el hombre de mal humor, verdaderamente no veo gran sabiduría en lo que acaba usted de escribir. Entonces, Ikkyu volvió a escribir: "Atención. Atención. Atención". Totalmente irritado, el hombre preguntó: ¿Se puede saber qué significa después de todo esa palabra "atención"? A lo que Ikkyu respondió amablemente y sin levantar la voz: "Atención significa atención".>> Tan sencillo como eso: Atención. Eso es el Zen. La práctica del Zen debe ser permanente, en todo momento y en todo lugar. Estemos donde estemos, siempre debemos tratar de traer nuestra conciencia al momento presente. Por eso en Zen se repite tanto la frase "aquí y ahora". Esa es la verdadera práctica. No obstante, para el hombre actual, cuya vida está abarrotada de pensamientos diversos y de estímulos externos que incesantemente tratan de distraer su mente, no es tan fácil practicar la atención pura. En realidad este problema no es exclusivo de esta época, sino de todas las épocas. Por eso los maestros Zen ponen especial énfasis en el entrenamiento a través del Zazen.
Zazen quiere decir "Zen sentado". Es la práctica de la meditación Zen en la posición de loto o medio loto. Para realizar Zazen, se requiere un cojín redondo llamado Zafu, que nos servirá para mantener la pelvis por encima del nivel de las rodillas, de manera que no haya tensión en la zona lumbar. No se recomienda sentarse directamente en el piso, porque con el tiempo se pueden producir lesiones irreparables en la zona baja de la espalda. Si no se tiene un Zafu, se puede utilizar algún otro cojín que cumpla con el mismo objetivo. Además del Zafu, también se puede utilizar de manera opcional una pequeña colchoneta o cojín cuadrado delgado debajo del Zafu para que las rodillas no queden apoyadas en el piso. Este cojín se denomina Zabuton o Zaniku. La forma correcta de sentarse en el Zafu es utilizando la posición Kekka Fuza, o posición de loto, que consiste en colocar el pie derecho sobre el muslo izquierdo y el pie izquierdo sobre el muslo derecho. Si no se puede hacer Kekka Fuza, entonces una alternativa es realizar Hanka Fuza, o medio loto, en la cual solamente se coloca uno de los dos pies sobre el muslo contrario, quedando el otro pie debajo de la pierna opuesta. Sin embargo, lo más conveniente es realizar la posición Kekka Fuza, así que el practicante deberá esforzarse por ir logrando esta posición. Cualquier otra posición debe evitarse a menos que exista alguna lesión que realmente impida realizarla. Las rodillas siempre deben estar en contacto con el Zabuton.
Una vez sentado en Kekka Fuza o en Hanka Fuza, las manos realizan un mudra llamado Hokkai Join, en el cual la mano derecha se apoya sobre el pie izquierdo con la palma hacia arriba y la mano izquierda se coloca sobre la derecha, también con la palma hacia arriba. Los dedos pulgares se tocan levemente. El cuerpo debe mantenerse erguido al igual que la cabeza. La respiración debe ser profunda y llevar ritmo pausado y natural. Los ojos no se cierran ni se abren totalmente, sino que deben ir semicerrados con la mirada hacia el piso en un ángulo de 45 grados aproximadamente. Es importante que la posición de todo el cuerpo se cuide en cada momento, ya que ese es precisamente el entrenamiento de nuestra atención en el presente. Cuando se adopta la posición para Zazen, se debe conservar hasta el final, sin moverse y sin dejar que nuestro ego reaccione ante las pequeñas dificultades de la posición. La atención se debe mantener constantemente en el aquí y el ahora, sin dejar que sea afectada por los pensamientos que puedan surgir durante la meditación. Los pensamientos no se deben evitar ni se deben buscar, simplemente se les observa pasar sin hacer nada más. Simplemente permanecer sentado.
La práctica formal del Zazen tiene otros elementos corporales y gestuales que deben tenerse en cuenta y deben cuidarse en todo instante. Pero lo más indicado es buscar la guía de alguien con experiencia para poder recorrer el camino de manera adecuada. Zazen se puede realizar en cualquier lugar y en cualquier momento. Pero es mucho mejor buscar algún lugar tranquilo y una hora adecuada para evitar las distracciones innecesarias durante la práctica. La práctica individual del Zazen es muy importante, y en un nivel más profundo se debe realizar en grupo, ya que esto ayuda a formar un mejor ambiente para la práctica, aliméntandonos mutuamente de la energía grupal creada y experimentando la interdependencia de todos los seres. En efecto, en el Zen se afirma que todos somos seres interdependientes y todo lo que hacemos afecta a los demás. Por eso la práctica en grupo es aún más importante que la práctica individual. La práctica del Zen es primordialmente Zazen. Pero Zazen no se limita a estar sentados. La actitud del Zazen debe ir más allá de eso. Un practicante sincero del camino del Zen debe mantener la misma actitud de atención que se adopta en Zazen para cualquier otra actividad de su vida diaria.
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