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Pero, ¿por qué razón la mayoría de sistemas occidentales de lucha y autodefensa no son considerados Artes Marciales? Las causas de esta distinción son varias. En primer lugar, al igual que en la sección anterior, podemos nombrar la gran influencia que ha tenido Hollywood en la mentalidad del público en general, mostrando estrellas de cine como Bruce Lee, Jackie Chan, Jean-Claude Van Damme, Steven Seagal y otros, rodeándolos de un halo de superioridad y presentándolos como verdaderos maestros de Artes Marciales, casi sobrehumanos. Esta visión es totalmente errónea.
En segunda instancia podemos decir que la popularización de las Artes Marciales orientales también se debe a una pérdida casi total de las Artes Marciales occidentales, las cuales han quedado reducidas a simples deportes. Por ejemplo, el lanzamiento de jabalina, que comenzó como una forma de aumentar la precisión para lanzamientos en combates se ha convertido en una forma de medir distancias, lo cual lo descalifica de Arte Marcial y lo coloca en el plano deportivo. La esgrima, catalogada como deporte de competición debido a la utilización de controles, jueces y reglamentos. Lo mismo podemos decir de otras disciplinas como el Boxeo y la Lucha Libre. Las Artes Marciales orientales, en cambio, conservan toda la mística inicial de Artes de guerra y además los ceremoniales y rituales que tienen un significado espiritual y las aleja del plano deportivo, propiamente dicho. Efectivamente, las verdaderas Artes Marciales deben tener un componente que las ubica en un plano más trascendente, místico y filosófico, incluyendo un marcado aspecto mental y espiritual, no sólo físico y por ende, excluyéndolas de la definición formal de simple deporte. Estas características son las que convierten a las disciplinas orientales en verdaderas Artes Marciales y por ello, una misma disciplina como la esgrima, es considerada deporte en Occidente, mientras la esgrima japonesa o Kendo es un Arte Marcial. De la misma forma sucede con el tiro con arco, que en occidente es solamente un deporte; mientras que el tiro con arco japonés o Kyudo es un verdadero Arte Marcial.
Habiendo hecho esta diferenciación entre Artes Marciales y deportes, ahora es necesario hacer otra aclaración todavía más importante. Antiguamente, las Artes Marciales eran consideradas Bujutsu, término japonés que consta de dos ideogramas. El primer ideograma (pronunciado Bu) significa Marcial o relativo a la Guerra, y el segundo (Jutsu), significa literalmente Arte o Técnica. Pero a partir de la introducción del Zen y de todo el componente filosófico, estas disciplinas pasan a llamarse Budo, cambiando el concepto de Arte (Jutsu) por el de Camino (Do). Este sencillo cambio marca una diferencia sustancial, ya que el Do o Camino, no hace referencia a un camino físico sino a una vía espiritual, dando el verdadero valor y significado al Arte Marcial. De esta forma, podemos decir también que el término más correcto sería "Camino Marcial" o "Vía Marcial". Fue así, como antiguas disciplinas como el Jujutsu o el Karate-Jutsu, han pasado a denominarse más recientemente, Judo y Karate-Do, incorporando en su definición un sentido más trascendente y mostrando una evolución con respecto a sus orígenes. De la misma manera, varias Artes Marciales quisieron convertirse en Caminos Marciales y para ello incluyeron la terminación Do (camino) en sus nombres. Ejemplos: Aikido, Kendo, Kyudo, Taekwondo, Hapkido, Jeet Kune Do, etc. No obstante, la gran mayoría de formas de Budo, con el paso del tiempo han perdido su verdadero enfoque Marcial y se han convertido en meros deportes. Entre los pocos estilos que conservan su esencia Marcial, se encuentra el Karate-Do Godokai. (Nota: Para efectos de esta Web, utilizaremos indiscriminadamente los términos Artes Marciales, Caminos Marciales y Budo, aunque la diferencia ya haya sido suficientemente aclarada.) Entonces, ¿cuáles son los objetivos de las Artes Marciales?
Como hemos dicho, las Artes Marciales, o mejor, los Caminos Marciales no son una simple forma de convertir manos y pies en poderosas armas, aunque la autodefensa y el combate sean unos de las aspectos importantes y más característicos de estas disciplinas. Pero el verdadero Budo va mucho más allá de eso. El Budo busca alcanzar el poder de la mente sobre el cuerpo, el dominio de la energía universal, capaz tanto de elevar como de destruir. Es un medio para obtener un altísimo nivel de eficiencia física, una disciplina mental de orden superior y una forma de avance espiritual y despertar de la conciencia. El Budo tiene elementos de arte, deporte, ciencia, filosofía y espiritualidad. Y en conjunto, es mucho más que la unión de todos estos elementos. A través del Budo se puede realizar el hombre ideal, ya que pueden desarrollarse plenamente las potencialidades humanas que todos llevamos dentro. Las Artes Marciales buscan la realización del Ser mediante la ejecución precisa y efectiva del movimiento adecuado, sin efectuar ni un solo gesto superfluo, ni malgastar la energía en acciones innecesarias o emociones negativas que perturben la armonía interior. Por eso, el aspecto más importante del Budo es su componente espiritual. Todo aquel que quiera recorrer el verdadero Camino Marcial debe someterse a la más rígida disciplina espiritual.
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