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ORIGEN Nadie sabe en realidad dónde y cuándo se originaron las artes de combate. Las luchas entre hombres son tan antiguas como el mismo ser humano. Los primeros hombres debieron defenderse contra los animales en una instintiva lucha por sobrevivir. Diferentes escritos que datan de éspocas antiquísimas relatan combates entre seres humanos desde la más remota antigüedad. La misma Biblia (libro sagrado para los cristianos) muestra numerosos ejemplos de antiguas luchas en la Tierra. Según este libro, el primer acto de violencia fue cometido por Caín al matar a su hermano Abel. Cierto o no, este hecho ilustra perfectamente la idea del combate presente en épocas antiguas.
Las formas de combate con armas o sin ellas han sido una constante en la historia humana. Uno de los primeros vestigios históricos que podemos encontrar están ubicados en las "Cuevas de la Vieja", en Albacete, España (años 10.000 a.C. al 5.000 a.C., aproximadamente) en donde las primitivas pinturas rupestres muestran combates a puño en aquella época. Otra primitiva forma de boxeo se desarrolló en el continente africano, hacia el año 6000 a.c., en la región que hoy conocemos como Etiopía. También se han hallado rasgos jeroglíficos y grabados mostrando combates de puño en el Antiguo Egipto, y en la Mesopotamia del río Nilo (4.000 a.C. al 3.000 a.C.). Al mismo tiempo, las formas de combate con armas ya se estaban utilizando plenamente por los ejércitos de las civilizaciones más avanzadas de la época. Las Artes Marciales surgieron como formas de combates rudimentarios utilizando únicamente las armas corporales; pero la necesidad de nuevos métodos fue cada vez mayor y se comenzaron a crear y emplear diferentes tipos de armas. Sin duda alguna, las primeras armas que se debieron utilizar fueron los mismos instrumentos usados para diferentes actividades diarias, como piedras, palos, troncos, huesos, etc. Más adelante, se desarrollarían primitivas pero elaboradas armas, como son la lanza, el hacha, la honda y otras. El desarrollo de las armas continuó con el paso del tiempo y cada vez se hacían más prácticas y fáciles de usar, pero a la vez eran más devastadoras y letales. Hoy en día, conocemos la terrible capacidad destructiva de las armas y muchas de ellas no entran dentro del concepto de Artes Marciales, ya que el objetivo de un verdadero artista marcial no es destruir.
Continuando con nuestro recorrido a través de la historia, podemos decir que uno de los hallazgos más sorprendentes han sido los murales de los templos de Beni Hasan (Egipto), pues muestran que ya en aquella época se utilizaba una forma de lucha cuerpo a cuerpo muy desarrollada, constituyendo un sistema bastante completo de combate, el cual era utilizado por los soldados del ejército del Imperio. Parece que el sistema egipcio llegó más tarde a Grecia en donde las artes de lucha tuvieron una época de esplendor. Allí se desarrollaron diferentes sistemas de combate, juegos militares, peleas a puños y luchas cuerpo a cuerpo (origen de la actual lucha grecorromana). Una de las formas de combate que causó gran sensación en su época era conocida como Pancrase o Pancrasio. Este método fue incluido en los primeros Juegos Olímpicos (año 776 a.C.) y combinaba técnicas de golpes (puños y patadas) con técnicas de lucha (agarres, llaves, estrangulamientos y proyecciones). Estas formas de lucha practicadas en Grecia, pasaron más tarde a Roma y con la extensión del Imperio Romano pudieron influir en sistemas marciales de otras regiones. En los Circos Romanos se presentaron combates a puños, pancrasio y lucha libre a muerte, incluyendo también los famosos combates entre Gladiadores.
Más adelante Alejandro Magno llevó el pancrasio hasta la India (alrededor del 300 a.C.), donde la casta guerrera llamada Ksátriya o Chatria practicaba un arte marcial sin armas denominado Vajramushti, en la cual predominaban los golpes con los puños. Y fue en la India precisamente donde nació un arte marcial denominado Kalaripayat, considerado por muchos como uno de los padres de todas las Artes Marciales del mundo. Posteriormente estas técnicas influirían en las artes marciales de China. Un monje budista llamado Bodhidharma (Daruma en japonés, Ta Mo en chino), príncipe experto en las técnicas guerreras del Kalaripayat realizó un viaje casi imposible en su época a través de los Himalayas para llevar la doctrina del Buda a China. La realización de tal travesía, aún hoy en día, con guías, transporte motorizado, animales de carga, armas de fuego y toda la parafernalia considerada necesaria para una expedición exploratoria, es una tarea enorme y extremadamente peligrosa que requiere meses de planeación y logística. Las dificultades que Bodhidharma tuvo que enfrentar son insoportables para un hombre ordinario. Consideremos algunas de ellas: los Montes Himalayas, el terreno más alto, frío y prohibido en el mundo; un país con animales salvajes y gente aún más salvaje, que robaba y mataba a los viajeros como cosa de rutina; la distancia misma, unas dos mil quinientas millas en línea recta, pero en realidad probablemente tres veces esa distancia; sin caminos; sin mapas ni guías; e incluso la religión de Bodhidharma que le prohibía llevar armas.
Solo, a pie y desarmado, Bodhidharma completó exitosamente su viaje, probablemente el primer hombre en cruzar los Montes Himalayas. En el año 527 d.C. Bodhidharma llegó al templo budista Shaolin Ssu (Shorinji en japonés), que estaba comenzando a formarse en aquella época. Fue él quien estructuró realmente el templo, construyéndolo y edificándolo con todos los materiales que encontraba, usándolos de una manera simple, útil y bella. Gradualmente, el número de sus discípulos incrementó hasta que hubo suficiente poder humano para erigir la construcción y terminar el templo. Ésta no era una tarea común de construcción, pues los estándares que imponía Bodhidharma a sus seguidores no tenían precedentes. Sus exigencias eran tan rigurosas que sus discípulos frecuentemente se desmayaban debido al cansancio. Reuniendo los conocimientos y la experiencia que había obtenido durante su fabuloso viaje a través de las montañas, Bodhidharma desarrolló una disciplina física, mental y espiritual que más tarde sería conocida como Budismo Zen. Él sabía que si se desarrollaba adecuadamente, el cuerpo humano podía ser un instrumento mucho más diversificado y efectivo que cualquier arma y que, si este desarrollo estaba coordinado con ciertos ejercicios de respiración energética y una dieta apropiada, sus discípulos obtendrían una perfecta salud física y mental. La delincuencia de esa época ya no intimidaría más a los monjes, porque su excelente condición física los convertiría en peleadores letales.
Sintetizando su conocimiento del potencial del cuerpo humano y su conocimiento de las técnicas de pelea de ciertos animales, junto con técnicas de meditación y control de la energía, Bodhidharma creó un sistema único de acondicionamiento físico, pelea sin armas y concentración mental. De esta forma se dio origen a los famosos monjes guerreros Shaolin. Según la tradición china, la mayoría de los estilos del arte de combate chino provienen del arte de los monjes de Shaolin, que fusionaron su estilo con otras técnicas muy antiguas nativas de China. El sistema guerrero de los monjes Shaolin, conocido como Shaolín Ssu Chuan Fa (o Shorinji Kenpo, en japonés) se extendería por el resto de Oriente para ejercer una poderosa influencia en otras técnicas, culminando en la formación de las distintas artes marciales como las conocemos hoy día.
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