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<<Mi nombre es Enrique Alvarado, tengo 38 años y siempre he tenido una gran pasión por la actividad física y deportiva, específicamente por las artes marciales de las cuales practiqué Judo, Taekwondo y la curiosa combinación de Kung Fu-Hapkido, hasta que encontré el Karate de contacto, el cual me llamo la atención por el realismo que tenía en sus diferentes técnicas. Existen diferentes escuelas o estilos de Karate de Contacto, yo comencé en uno muy conocido en el mundo y cuyos practicantes “se creen los mejores”. En ese tiempo no sabía que había otros estilos de Karate de Contacto. Así fue como después de varios años de practicarlo llegué a un nivel intermedio, y después de cada combate, cada examen o cada cinturón, mi confianza, mi fuerza y mi ego crecieron, fue entonces que en una práctica de resistencia y endurecimiento en mis piernas con la técnica Gedan Mawashi Geri (patada baja), éstas se lastimaron mucho ya que la persona encargada de hacerme “crecer” se encargó de castigarme literalmente mis piernas y yo por mi ego lo dejé hacerlo, ya que con el grado que tenía no podía demostrarle a una persona de un grado inferior alguna muestra de dolor. Entonces después de la práctica sentí mucho dolor en mis extremidades inferiores ocasionado por las innumerables patadas que me dieron (específicamente mi compañero original). Después de algunas semanas empecé a experimentar una leve molestia en mi glúteo izquierdo que yo atribuí a agotamiento por exceso de carga de entrenamiento y que con el tiempo se incrementó hasta que no pude caminar apoyándome en la pierna izquierda, todo esto acompañado por periodos febriles lo cual hacía bastante insoportable la situación; fue entonces cuando decidí ir al médico el cual desafortunadamente diagnosticó cálculos en el riñón; me dio una fórmula la cual consumí pero no sentí ningún tipo de alivio. Después de visitar otros centros médicos decidí ir a la Clínica Corpas, al fin y al cabo yo trabajo allá, así entonces el médico que me atendió después de mirar la pierna y la cadera me remitió a un ortopedista. ¿ORTOPEDISTA?, si yo tenía cálculos en el riñón entonces ¿por qué ortopedista? no lo entendí en su momento hasta que el especialista me evaluó y concluyó en su hipótesis preliminar que tenía algún tipo de infección, pero no era lógico ya que por mi edad y mi condición no es normal que se experimente esto, para la fecha ya había comenzado a desplazar la cadera para aliviar el dolor y también había dejado de comer. El ortopedista me remitió a un sitio para que me realizaran una prueba llamada Gama grafía, la cual arrojó datos paradójicos y muy curiosos, tenía una fuerte infección en la cadera llamada artritis séptica ocasionada por un virus llamado Staphilococo Aurus pero mis riñones estaban en ¡perfecto estado!, rápidamente me interné en un hospital para que me operaran y después de que esto pasó sentí la sensación más agradable posible ¡no tenía ningún dolor! Esto era ocasionado por el efecto de la anestesia, ahí comienzan mis problemas ya que el médico que me opera manda tarde las terapias físicas y yo como estaba acostado evito mover al mínimo el lado izquierdo de mi cuerpo, por lo que este se atrofia, mi pierna se aplana dándole una forma al cuadriceps de “arepa” y mi espalda se sumió por así decirlo al igual que la columna la cual comenzó a desviarse, el caso es que después de quince o veinte días había perdido entre 13 a 15 kgs y tenía mucho dolor en mi pierna y en el glúteo izquierdo, no soportaba ni siquiera que me rozaran. Empecé la terapia física la cual en un principio no dio resultado, y mi aspecto no podía ser peor, muy delgado, no podía cerrar las piernas y tenía más larga la pierna izquierda que la derecha la cual continuaba muy débil, fue así como uno de mis hermanos me sugirió visitar un sitio especial para terapias físicas el cual en un tiempo empezó a dar sus frutos; sin embargo, todavía tenía una pierna más larga que la otra y también mi espalda estaba desbalanceada, ante esto empecé a hacer flexiones de brazo e hiperextensiones y todavía tenía el anhelo de recuperar mi pierna y volver a mi práctica de karate lo cual era totalmente absurdo sabiendo que precisamente eso había sido el origen de la lesión. Después de varios días mi terapeuta me aconseja visitar otro especialista el cual al ver la radiografía me da una mala noticia, el virus se “comió” por completo el cartílago que separa la cadera de la cabeza del fémur lo cual iba a ocasionar en un periodo de tiempo no estimado reemplazo de cadera, en esa época me movilizaba en dos muletas arrastrando todavía el pie izquierdo y con las piernas abiertas, no me di por vencido a pesar de la gravedad de la situación, y fue cuando decidí entrenar con pesas mi zona superior lo cual hizo que mi aspecto fuera parecido al del personaje de las caricaturas “Johnny Bravo”; sin embargo, decidí pedirle al profesor Álvaro León, experto en Kung Fu que me entrenara en Taichi, después de varias semanas entré a practicar Hapkido con el profesor Omar Peñuela el cual tuvo la delicadeza de enseñarme diferentes técnicas de fortalecimiento para mi pierna. Debo expresar mis agradecimientos sinceros a ellos por su paciencia y el gran trato que me dieron. Me decidí entonces a buscar al profesor Wylmer Rivera quien había sido instructor mío en la escuela de Karate de Contacto algún tiempo antes de que yo sufriera mi lesión y quien además se había retirado porque no compartía varios aspectos de la metodología y de la filosofía de aquel estilo. Le comenté todo lo que me había sucedido cuando me lesioné (bajo la dirección del otro instructor) y le comenté que quería entrenar en su escuela, que también era un estilo Karate de Contacto. Él me aceptó gustosamente. Allí me di cuenta de la gran descompensación física que tenía lo cual me sumió en una profunda depresión, después de meditarlo durante varios días le pedí el favor que me entrenara de manera personalizada. Después de varias practicas empecé a notar que mi cuerpo se iba adaptando a la exigencia y pude dejar una muleta, entrenaba en mi casa todos los días y esto hizo que mi espalda recuperara su aspecto normal, lo cual atribuyo a las flexiones y a las repeticiones de Tsuki (puños) que realicé durante mucho tiempo, ya había ganado mas confianza en mi mismo por lo cual me animé a seguir dictando clases para niños en la Escuela de Medicina Juan N. Corpas, así entonces me vinculé definitivamente a Karate Godokai bajo la dirección del Sensei Wylmer Rivera, empecé de nuevo a entrenar en la academia acompañado de los otros alumnos y esta vez mi cuerpo soportaba mejor la exigencia fisica, mis familiares aceptaron que volviera al entrenamiento ya que mi ortopedista de manera cómplice me autorizó hacerlo, seguí entrenando en mi casa, y a pesar de andar todavía con una muleta estaba trabajando, conduciendo mi carro y tratando de llevar mi vida de forma normal. Después de esto pasé de la muleta al bastón todavía me dolía pero no me di por vencido, algunas personas me aconsejaron que tomara un medicamento llamado glucosalina y coinditrina el cual a pesar de no ser reconocido oficialmente me alivió mucho el dolor y permitió al cartílago regenerarse, no dejé de hacer ejercicio ni de entrenar Karate, siempre me motivé y evité al máximo compararme con mis compañeros y con mis alumnos. El tiempo ha pasado y ya presenté examen para cinturón azul en Karate Godokai junto a dos de mis alumnos quienes se presentaron para cinturón amarillo y a pesar de las dificultades laborales o personales sigo insistiendo con mi entrenamiento ya sea en mi casa o en el Dojo, ahora parece que mi accidente nunca hubiera sucedido, a veces después de estar sentado mucho tiempo y al ponerme de pie siento dolor en la cadera y cojeo hasta que ésta pueda lubricarse y así realizar la marcha, sin embargo siento que mi cuerpo ha evolucionado, ya puedo trotar o hacer carreras cortas invirtiendo la dirección del cuerpo, y aunque perdí la elasticidad de mis piernas puedo patear, no muy alto pero puedo hacerlo, hago el Kihon (técnicas básicas) que mi Sensei me enseñó para mi cinturón lo cual fortalece mi cuerpo llenándolo de mucha energía, hago series piramidales en patadas o puños o también circuitos, al igual sigo levantando pesas. Así ya para concluir quisiera comentar que es falso que cuanto más golpes reciba el cuerpo, éste se fortalece más, también para animar a los practicantes de artes marciales a dejar a un lado su parte egocéntrica porque así como uno puede ganar una vez, al día siguiente puede perder, a resaltar la importancia que tiene la integridad física de los compañeros quienes gentilmente prestan sus cuerpos para la práctica marcial, también debo resaltar que mi recuperación se debe en gran medida al perdón, perdón a mi antiguo profesor, a la persona que me golpeó tan fuerte en las piernas y al primer médico que me diagnosticó cálculos en el riñón. Esto me permitió aliviar presión y enfocar mis esfuerzos en la recuperación. Quiero agradecer al Karate Godokai porque gracias a él pude recuperar mucho más de lo que se esperaba la movilidad de la cadera y fortalecer mi pierna, agradecerle a mi profesor Wylmer Rivera por su consideración y respeto y felicitarlo por el camino que ha emprendido y que sí nos permite CRECER a los practicantes como personas. A mi hijo Carlos Enrique. Psc Enrique Alvarado Dávila.>>
Imágenes de Enrique en el examen de Diciembre de 2006
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